Un menú práctico: sirve para todos los miembros de la familia, lo podemos organizar con el tiempo que tenemos, hay variedad y nos apetecen los platos. Empieza por poner orden en la despensa y nevera.
Empieza por la estructura, no por mil recetas que vemos en las redes sociales
Elige primero cuántas comidas necesitas resolver en casa y qué días tienen menos tiempo. Después combina fuentes de verdura, proteína, hidratos y grasa según tus necesidades y preferencias.
Trabaja con un menú flexible
Trabajamos con flexibilidad total. Una bandeja de verduras, legumbres cocidas, huevos, pescado, arroz o patata permiten construir varias comidas. Si una reunión cambia el martes, los alimentos siguen siendo útiles el miércoles.
Incluye planes B
- Congelados básicos con buena conservación.
- Conservas de legumbre, pescado o verdura.
- Una cena rápida que toda la casa acepte.
- Opciones para comer fuera de casa.
Revisa sin juzgar
Planificar es un sistema que se ajusta, no una prueba de disciplina.
Las cantidades y la composición deben adaptarse a la edad, actividad física y contexto personal.

Alejandra Pou Escarrer · Dietista-nutricionista colegiada IB00213.
